Villafranca del Penedes, sus vinos y cavas

La nostalgia a veces justifica desviarse del camino. Con esa premisa decidimos volver a elegir rutas alternativas. Maribel había vivido en sus años de infancia y adolescencia en dos pueblos de la zona, Graus y Tremp. Volver a pasear por las calles de estos pueblos para ver sus cambios e intentar ubicar recuerdos era algo que la llenaba de ilusión. Saber además que se producirán unos riquísimos embutidos y que se podían comprar trufas excelentes, ayudó a decidirse por  zigzagueantes carreteras de montaña frente a la apacible autovía. Montañas, valles repletos de frutales y longaniza representaron los tres elementos simbólicos hasta llegar a Lleida.

Villafranca es una ciudad con numerosas plazas y rincones con encanto. Nuestro hotel estaba situado en el centro, desde éste se podía visitar toda la ciudad a pie, hecho bastante importante si tu objetivo es disfrutar de las vinotecas de la localidad. Como rincón destacable para nosotros fue la plaza Jaume I, junto a la parroquia de Santa María, sobretodo cuando paseando nos topamos con un concierto de jazz en directo y lo disfrutamos junto con una copa de cava.

El primer sitio a destacar es la vinoteca Inzolia, este establecimiento es a la vez tienda y bar, a media tarde suele estar bastante lleno, pero como tiene una superficie considerable con múltiples taburetes y mesas repartidos, no tienes sensación de agobio. Lo primero que destaca es la viveza de las camareras, nada más llegar tienes a una chica preguntándote por lo que te apetece, una vez elegido no pasa más de un minuto hasta que te llega a servírtelo. Mireia se llamaba la primea chica que nos sirvió, y aparte de ser agradable con nosotros, se preocupó de recomendarnos sitios que ver, bodegas que visitar y lo más importante, un buen sitio para comer. Es fácilmente imaginable que no fue la última vez que visitamos este sitio.

Las bodegas seleccionadas para visitar fueron Torres y Codorníu por ser de las más famosas y mastodónticas y Giró i Giró y Blancher que representaban las cavas más tradicionales. Las dos primeras mantuvieron la línea de las grandes bodegas, impresionante despliegue de medios, empezando por tener una sala de cine en la bodega y un recorrido en trenecito. Es innegable que saben promocionar su producto y que las instalaciones son espectaculares. Cuando sales de la bodega firmarías la fidelidad de por vida a sus vinos. Aunque en nuestro caso nos seducía más compartir experiencia con cavas más próximas al visitante.

La visita a Giró i Giró fue una de las experiencias más gratificantes del viaje. Teníamos dos misiones que cumplir esta vez, una conocer la bodega de uno de los cavas a los que somos adictos y otra trasmitir los saludos de nuestros amigos Juan y Graci, de la Taberna del Cuco. Al presentarnos como amigos suyos, Ramón, el dueño de la cava, nos recibió casi como a íntimos amigos. Un rato después, cuando empiezas a conocerlo, observas que su trato con todo aquel que lo visita es extremadamente cordial y agradable. Ramón es el propietario de una cava familiar con profundas raíces en la historia de Sant Sadurní d’Anoia, farmacéutico de formación académica lleva muchos años dedicado al cava, primero trabajando en una gran bodega y ahora haciendo lo que realmente le apasiona, su propio cava de gran calidad. Su entusiasmo es contagioso, y eso se nota cuando te cuenta su manera de hacer cava y sobre todo cuando lo pruebas. Tres horas de visita catando sus diferentes vinos y charlado sobre lo divino y lo humano, tiempo que le agradecimos, especialmente sabiendo que tenía compromisos familiares esa misma tarde.

A día siguiente visitamos Blancher. A la hora que teníamos la cita solo nos presentamos nosotros, por tanto nos hicieron un recorrido personalizado. Marga, nuestra guía nos explicó paso a paso el proceso de elaboración del cava, que aunque ya lo conocíamos, siempre se puede aprender algo. Finalmente llegamos a fase de cata y charla, porque no se puede catar un buen vino si no lo acompañas de una amigable tertulia. Nos dio a probar un rosado que era muy goloso y su cava más joven, Capdevilla. Preocupados por no llegar tarde a la visita de Codorníu nos marchamos casi a disgusto, por tener que romper el agradable momento que estábamos compartiendo.

Como siempre se debe hacer caso de lo que te recomiendan los naturales de la zona, nos dirigimos a Guardiola de Font Rubí al restaurante recomendado por Mireia, el Cal Pau Xich, y efectivamente se trataba de un restaurante frecuentado por los habitantes de la zona. De corte clásico, amplio salón y un poco ruidoso, tenía unos camareros muy atentos, con un servicio rápido y profesional. Los platos que degustamos allí fueron unos entrantes, pica-pica, compuestos por chipirones fritos, jamón ibérico, pulpo a la gallega, ensalada de langostinos y coquetas, los segundos fueron  manitas de cerdo y pato con ciruelas y piñones. Para acompañar la comida nos sirvieron un vino rosado que elaboraban en el pueblo y que era bastante correcto. Es un restaurante recomendable si lo que buscas es comer bien, a un precio razonable y sin demasiados esnobismos.

Una de las cosas que nos sorprendió un poco de Villafranca es la moderada vida nocturna que tiene, aun siendo verano. La vinoteca Inzolia, antes mencionada, cerraba sobre las nueve y media de la noche, hora a la que nosotros estamos acostumbrados a salir. Sorprendía ver a las siete de la tarde todas las terrazas llenas de gente y a las diez de la noche la ciudad prácticamente dormida. Uno de los locales que incumplía la excepción era el D´Kate, era un local donde podías tomarte una cerveza, una copa de cava o comer algo acompañado de música agradable.

Finalmente, el último día de vacaciones decidimos ver el mar, y para esto lo que más a mano nos pillaba era Sitges. Quince kilómetros de buena carretera nos separaban de uno de los pueblos costeros más bonitos que yo he visto. Tanto la arquitectura, como las playas y el ambiente eran atractivos. Nos dimos el baño de rigor en el mediterráneo, y buscamos un buen sitio para comer. Internet nos recomendó uno que tenía muy buena pinta, pero estaba cerrado y en esos casos nos dejamos llevar por nuestra intuición, que algunas veces  acierta, como es el caso. Pasamos junto a un sitio de decoración colorida y con arroz negro en la carta, casualmente era uno de mis antojos del día. El local se llama Kfé Restaurant, y está regentado por Paco, un showman que divide su tiempo entre el espectáculo y el restaurante. La cocina era excelente, lo comprobamos con el delicioso arroz negro que comimos y con una dorada con especias y costillas de cerdo con un adobo especial. Acompañando todo esto un cava Roger de Flor, brut nature muy fresco y bien estructurado. La vuelta a Villafranca fuimos pensando que en otoño podríamos volver.

Para los que nos declaramos adictos al cava, venir a esta tierra es viajar a una de las mecas del espumoso. Poder pedir una copa de cava en cualquier bar y que te lo sirvan en perfecto estado y con toda naturalidad es un lujo incalculable. Nuestra sensación al marchar es una mezcla entre la emoción de la primera visita y la expectación de saber que no será la última.

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
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2 respuestas a Villafranca del Penedes, sus vinos y cavas

  1. Sebas dijo:

    Ve un poco más tarde y prueba las Calçotadas, a partir de finales de noviembre hasta febrero, es una delicia, todo ello regado con porrones de vino tinto y cava. Las Calçotadas consiste en cebollas tiernas que vuelven a ser reemplantadas en la tierra, los calços(que es como se llaman las cebollas tiernas)se asan directamente en el fuego, las sirven en tejas y tu puedes pedir las tejas que quieras,todo esto regado con vino tinto en porrones,despues viene la parrillada de carne regado con cava y en algunos sitios te ponen judias con longaniza o como dicen alli botifarra amb mongetes, esto último dice que es más tradicional, y de postre la crema catalana, como has visto irresistible para todos los sentidos. Smm

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  2. elemparrao dijo:

    Perdona Sebas, te quieres creer que veo ahora tu comentario, que despiste. Gracias por el apunte.

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