Queso y vino, quizás el maridaje perfecto

IMAG1198Atar a la imaginación cuando hablamos de maridaje, es quizás uno de los mayores pecados que podamos cometer en el mundo de la gastronomía. Romper los mitos de blancos con pescados y tintos con carnes, es un objetivo de todos aquellos que nos hemos atrevido a experimentar. La única regla que es conveniente respetar es que ni el vino ni lo que comas, se maten entre sí, porque es entonces cuando se pierde la idea de maridaje y las características organolépticas de uno de los dos se difuminan aplastadas por el otro.

Partiendo de este criterio personal, no es muy razonable hablar del maridaje perfecto, pues estaríamos fabricando un corsé que dejaría fuera un amplio abanico de posibilidades. Aun así, como toda regla que se precie tiene sus excepciones y si me encontrara presionado por alguien con una botella de Château d´Yquem, amenazándome con romperla contra el suelo si no le revelo un maridaje perfecto, yo entonces le diría, queso y vino.

Las posibilidades que nos ofrecen los quesos y los vinos por separado son enormes, por tanto su maridaje multiplica las oportunidades de disfrutar, y nos permite jugar con abanicos amplísimos de aromas, sabores y texturas. Vinos blancos, tintos, distintas crianzas, dulces, distintos varietales. Quesos de oveja, cabra, vaca, curaciones, procedencias, etc.

El pasado mes de febrero, Alfabeto de los Aromas organizó una cata maridaje de quesos y vino que resultó muy interesante, tanto por el desarrollo de la cata, como por lo que tuvimos oportunidad de catar. La dirección de Félix Delgado aportó los contenidos teóricos, con sus magistrales explicaciones de técnicas de cata, métodos de elaboración y procedencias, tanto de vinos como de quesos. Además propuso la selección de productos y su maridaje.

El evento tuvo lugar en el hotel Cumbria de Ciudad Real, en una sala que reunía las condiciones perfectas para este tipo de actividades. Los maridajes que allí degustamos fueron:

Tintoralba Blanco 2012 Sauvignon Blanc y Verdejo con queso de cabra de la D.O. Ibores. Vino blanco muy expresivo con una marcada sensación herbácea, superior a la natural del verdejo,  motivada según mi criterio por la escasa homogenización del vino en la botella debido a su corta vida. Tenía una nariz compleja con pomelo, lichi, que se integraba muy correctamente con la hierba recién cortada de la uva verdejo. Considero que es un vino a tener en cuenta en los próximos meses cuando homogenice. Su maridaje con el queso de cabra cubierto de pimentón es equilibrado, la untuosidad de la sauvignon equilibra con la materia grasa del queso, complementándose ambas perfectamente.

Campo Anhelo Rosado 2012 Tempranillo con torta Caprichos de Pastora. Vino con características clásicas de los rosados de tempranillo, fresas, frambuesas, equilibrado y goloso. Su maridaje con la torta cremosa trasmite sensaciones de nata con fresas o frambuesas y el punto amargo típico de este tipo de cuajos.

Casa de los Simarros 2010 con D. O. Manchego Viejo 12 meses. Este maridaje es el clásico de uno de nuestros quesos curados con un vino estructurado que lo equilibre. La aromática de la leche de oveja evolucionada con aromas de curación y lácteos limpios se equilibra con un vino que nos proporciona recuerdos de compota de ciruelas, vainilla, balsámicos, especias y torrefactos. Es el equilibrio de dos pesos pesados sobre la mesa.

Aljibes crianza 2008 con D. O. Mahón Curado. El queso de vaca curado de Mahón tiene un característico color naranja y una limpieza y textura particular, su maridaje con este crianza con petit verdot le aportaba una sensación peculiar, debido a que todavía mantiene una destacada carga de fruta pero con suficiente estructura como para equilibrar la curación del queso.

Mistela de Moscatel de Valencia con D. O. Valdeón. Este es uno de los maridajes que puede parecer más arriesgado, una mistela dulce con un queso azul, muy intenso. Es bueno recordar la norma del equilibrio en los maridajes y este es uno de los ejemplos más ilustrativos. Solo comentar, a nivel anecdótico,  que uno de los asistentes afirmaba no agradarle por separado ninguno de los dos productos pero que juntos componían una melodía de aromas y sabores sorprendente. Lanzo aquí el guante del reto para quien se quiera atrever.

Finalmente considero oportuno agradecer a Alfabeto de los Aromas la organización de este tipo de eventos. En alguna ocasión he manifestado la envidia sana que me produce viajar por otras tierras, y ver como la cultura del vino y del resto de productos propios está enraizada entre sus gentes, y aquí en nuestra tierra distamos años luz de conocer y saber apreciar lo que tenemos y lo que podemos llegar a conseguir. Con iniciativas como esta y el trabajo de sumilleres como Félix Delgado, se está plantando la semilla que espero termine dando sus frutos, algún día.

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
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2 respuestas a Queso y vino, quizás el maridaje perfecto

  1. Esther dijo:

    Nos encanta tu crónica sobre la cata de Vinos y Quesos y nos gustaría compartirla también en nuestro blog, nos das tu permiso?? Además pondremos el enlace hacia tu blog ya que entendemos que habrá mucha gente interesada en visitarlo e ir aprendiendo de tus jugosas crónicas. Gracias desde el equipo de Alfabeto de Aromas.

    Me gusta

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