Comer y tapear en la provincia de Lugo. ¡Qué lujo|

SAMSUNGLa provincia de Lugo posee una gran riqueza gastronómica, es de aquellas provincias privilegiadas que tienen mar y montaña y toda la variedad y calidad que ello conlleva. En nuestro paseo por esta tierra contábamos con el asesoramiento remoto de Sabela, una amiga de Lugo y de lujo que tristemente por motivos laborales no nos pudo acompañar y que nos ayudó a descubrir algunos sitios realmente interesantes.

Lo primero es manifestar el enorme agrado que se siente cuando se llega a una zona con cultura de tapeo. Resulta realmente duro pedir una consumición, y que el camarero te la sirva sin pronunciar las palabras mágicas, “que queréis de tapa”, y eso no pasa ni en mi tierra, ni en Lugo. La tapa incluida en la consumición debería estar regulada por ley. En los bares que visitamos, además de la opción a tapa, los camareros deambulaban con bandejas ofreciendo otras degustaciones, por tanto doble satisfacción.

Hay muchos sitios en Lugo donde parar a tomar una cerveza o un vino, nosotros recordamos el Ave Cesar, que se encuentra en la Rúa Nova, pero la mayoría de los bares de esta calle ofrecen un buen trato y buenas tapas. En la Rúa Miño hay una vinoteca, Los 101 Vinos, donde se puede elegir entre un extensa carta por copas. Si buscas comer pulpo, es recomendable salir de la zona centro y buscar una autentica pulpería, en este caso recomendaremos El Pajón, local sin más pretensiones que servir pulpo, tortilla y pimientos, pero que tiene un gran encanto y un pulpo muy bien cocido. Es un sitio que no tiene en la puerta ninguna estrella ni ningún tenedor, ni falta que le hace, porque los lucenses que les gusta el pulpo van allí y nosotros porque nos lo han chivado.

La cruz nos la encontramos en el sitio que menos nos esperábamos, el Mesón de Alberto. Escogimos para la comida del último día, el que se supone es el mejor restaurante de Lugo, al igual que cuando vamos al cine, poner mucha esperanzas en una película hace que sea más fácil que te defraude. Pensando que al ser un día de diario no tendríamos problema de mesa, nos aventuramos a comer sin solicitar reserva previa, este error fue el primero que pagamos. El restaurante tiene tres plantas, la primera tapería, la segunda restaurante, la tercera salones privados. Al entrar solicitamos mesa en el restaurante para dos y tras una breve llamada nos dicen que no hay, vemos que abajo hay sitio y optamos por la tapería. Habíamos visto algunos platos de la carta que nos apetecía probar, pero al sentarnos observamos que la carta es distinta debido a que es la carta de tapas. Preguntamos si era posible pedir algún plato de la carta del restaurante y en principio nos dijeron que no, que alguna cosa a lo mejor, luego el señor de la entrada, desconocíamos su cargo en el local, sin mirarnos cruzó unas palabras con el camarero, donde creemos que nos otorgaban el privilegio de pedir algo distinto a la carta de tapas. Pedimos un par de copas de vino y tres platos, los vinos imaginamos que estaban finalizando su fermentación, porque pasaron más de veinte minutos hasta que los sirvieron, tiempo que utilice para repasar las leyes de la física de maxwell y mientras iba al aseo intentar entender que campo magnético impedía que algunos platos que salían de la cocina no podían acabar en las mesas de la tapería. Si ese desorden entrópico provocaba un agujero negro que destruiría el universo, entiendo que nos negaran la carta. Al final nos fueron sirviendo todo y como cara de la moneda he de decir que comí una de las mejores terneras que he comido en mi vida. Otro aspecto positivo que me gustaría salvar del local, son sus camareros, muy por encima profesionalmente de sus jefes. Tuvimos la sensación de que la falta de humildad y la nula orientación al cliente que percibimos nosotros, es generada por pésimos gestores, donde los camareros son también víctimas.

SAMSUNGLa provincia está también llena de excelentes referencias gastronómicas, comimos muy bien en el Palacio de Cristal, de Burela, un enorme restaurante con muy buena relación calidad precio donde disfrutamos de una cazuela de arroz caldoso con bogavante de dimensiones casi obscenas. Nos encantó tapear en Ribadeo, con un ambiente costero que nos ha dejado con ganas de regresar. En Monforte de Lemos, A Troula Bar, un rincón de platos atractivos y desenfadados con un trato al cliente que invita a volver, otro sitio recomendable es la tapería asociada a la oficina de turismo y museo del vino que creo que es una lección magistral de como promocionar los vinos de una tierra, también en Monforte el D. Manuel Bistró, un restaurante que nos dejó tan impresionados que considero que debemos escribirle una entrada en exclusiva, seguramente la próxima.

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
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2 respuestas a Comer y tapear en la provincia de Lugo. ¡Qué lujo|

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