Los expertos en cata de vino son los especialistas más arrogantes

Con la afirmación que expongo en el título, comienza el documental que habla de la lluvia de expertos mediáticos que inundan todos los medios de comunicación en estos últimos años. Con esa contundencia tira por tierra a todo un gremio de profesionales que buscan en el análisis sensorial una actividad laboral y una manera de aportar su grano de arena al rico mundo de la gastronomía.

Del minuto 3 al 9

Evidentemente, como en todas las actividades profesionales, hay personas destacadas, caraduras, diferentes grados de profesionalización y humildes trabajadores, que día a día buscan mejorar sus habilidades y justificar su retribución. Desde este mismo blog hemos recomendado que la utilidad de las guías debe relativizarse y no considerarlas como biblias dogmáticas poseedoras de la verdad absoluta. En numerosas ocasiones hemos animado a descubrir y a experimentar más allá de los puntos asignados en una publicación anual. Estamos inmersos en una sociedad competitiva, que nos coloca todos los productos de consumo en rankings. Simplemente acercándonos a cualquier kiosco veremos que aparte de haber revistas de todo, todas ellas buscan establecer el único y verdadero ranking de calidad de sus productos.

El análisis sensorial es una actividad que requiere de una formación, cierta habilidad y experiencia, quizás el problema radica en que todos nos consideramos doctos en esta materia porque tenemos nariz y boca, pero también todos tenemos cerebro y no menospreciamos a Albert Einstein. La persona que trabaja honestamente en la profesión de catador puede realizar más de mil catas al año, estudia los procesos de producción de los productos, la geografía de las denominaciones de origen de todo el mundo y la legislación de cada área. La mayoría de las catas para concursos de prestigio son ciegas, es decir, el profesional no sabe quién ha elaborado el vino, solo conoce un número asignado a una copa. Toda esta información no se ve reflejada en ningún momento en el documental emitido. Evidentemente todo es susceptible de picaresca, pero que levante la mano quien realice una actividad cien por cien libre de ésta.

Es frecuente la acusación de que toda la actividad profesional relativa al análisis sensorial es un circo montado para vender más. Para las mentes preclaras que piensan eso, tengo una noticia que les va producir una profunda frustración: la Cocacola no te convierte en un ser superior; la publicidad de la mayoría de las bebidas azucaradas y carbonatadas se hace para vender más. Evidentemente casi todas las actividades asociadas a la producción de un producto tiene como objeto final su mayor comercialización dentro de una economía de mercado. La diferencia es que el profesional del análisis sensorial va a describirte y recomendarte un producto en base a su formación y experiencia, con el objeto de que lo disfrutes consumiéndolo, no te va a asegurar que tu vida sexual va a ser más plena si lo bebes a todas horas.

Finalmente, puedo aceptar que el mundo del vino se ha acompañado de un cierto halo esnobista, pero también la ignorancia y la manipulación mediática no ayuda a aclarar ideas. Siempre pienso que si de los temas que se un poquito me indigno al ver lo sesgado de la información que se divulga, cómo me estarán manipulado en los que no se nada.

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
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2 respuestas a Los expertos en cata de vino son los especialistas más arrogantes

  1. CP dijo:

    No estoy en absoluto de acuerdo… y me parece algo fuera de la realidad.
    Eso va con el carácter de la persona y es aplicable a cualquier ámbito o sector.
    Me parece errónea e injusta esta afirmación, hay muchos y muy buenos catadores que lucen humildad por todos lados.
    Sin embargo, siempre encotraremos gente insoportable en cualquier campo, pero eso significa que lo sean todos…

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    • elemparrao dijo:

      Lo más triste es que el ciudadano medio, que no tiene porqué saber de todo. Recibe esta información y la próxima vez que en un restaurante se encuentra un sumiller, le quita todo el crédito, porque en el momento en que alguien se lleva la copa a la nariz, ya es un “listo”.
      Muchas gracias por tu comentario CP.

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