Hacienda Señorío de Nevada, vinos del Valle de Lecrín

A pocos kilómetros de Granada, en dirección Motril, se encuentra el Valle de Lecrín. Las condiciones climáticas y la abundancia de agua de la sierra, hacen que esta tierra sea especialmente fértil. Campos de cítricos, olivos y almendros enraizados desde la Reconquista dibujan un paisaje que no pierde color durante todo el año y que es un espectáculo de aromas en la floración, según nos cuentan.

En Villamena, situada próxima a la autovía Granada-Motril, se encuentra la bodega Hacienda Señorío de Nevada. Un complejo enoturistico, que además de elaborar víno, es hotel y restaurante. Una vez confirmada nuestra visita, allí nos presentamos, para conocer los vinos que están elaborando.

La visita guiada por el plantío y la bodega fue bastante agradable. Nos mostraron los distintos varietales que cultivan, principalmente uvas tintas y viognier, hecho que me sorprendió, pues es un varietal poco cultivado en España. El transporte de la uva en la vendimia se realiza a distancias muy próximas y lo más sorprendente es que  desmontan y guardan la maquinaria una vez terminada la campaña, despalilladora, cintas, etc. Es fácil entender que el tamaño de los equipos son casi de juguete, comparada con las grandes bodegas, pero también, el esmero con el que se trata el proceso y la previsible calidad.

A continuación de la ruta por las instalaciones nos ofrecieron una cata, donde pudimos degustar varios de sus vinos y efectivamente estaban muy bien elaborados, destacamos el Plata 2009, un coupage de syrah y  merlot, muy correcto, con buena acidez y bastante balsámico y mineral. Otro a destacar excepcionalmente es el Oro 2009 selección, coupage de merlot, syrah y cabernet sauvignon, complejo, balsámico, fruta negra en compota y una madera muy bien ensamblada, en boca, equilibrado y sabroso, todo un descubrimiento.


Señorio NevadaSeñorio Nevada Oro
Viendo la calidad de todo lo que nos rodeaba y con la reserva hecha, no teníamos más remedio que comer en el restaurante. La cocina y el servicio es excelente, empezando por el detalle de permitirte pedir copas diferentes por cada plato, sin abusar en el precio. Como aperitivo pedí una copa de su viognier y he de confesar que me pareció bastante bien elaborado. Buena acidez, fresco y floral. En la mesa disfrutamos de un carpacho de buey, solomillo de buey y tournedó de rabo de toro. Todo estaba muy bien elaborado y su servicio muy profesional. En definitiva un lugar muy recordable para dejarse embrujar en la provincia de Granada.

Carpacho

Tournedo

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
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