Comemos las mismas lentejas que Obama

Antes de iniciar esta reflexión me gustaría dejar claro que no suelo enarbolar la bandera de aquel patriotismo gastronómico que considera que en su tierra se produce lo mejor y difama, muchas veces por ignorancia, las propuestas culinarias de otras procedencias. Considero que en cada rincón del mundo hay productos buenos y no tan buenos, y que al igual que consideramos culturalmente inaceptable no haber visto una obra de Shakespeare, debería crearnos la misma inquietud no haber probado el queso Cheddar. También soy consciente de la realidad global que nos rodea, la cruel competencia extrema y toda la ingeniería de mercado que acompaña al mundo del comercio en general. Planteados estos dos criterios iniciales, lanzo mi pregunta reflexiva: ¿Debe ser el consumidor el ignorante engañado?

Siempre me gusta tener legumbres en casa, al terminar el paquete de lentejas que tenía abierto, debía recordar echar otro en el carro la próxima vez que fuera al supermercado. Casi nunca llevo lista, es uno de mis defectos incorregibles, pero esta vez me acordé a la primera y me presenté frente al estante de las legumbres buscando unas buenas lentejas. Llamadme raro, pero puedo repararme mucho más tiempo frente a cualquier expositor de alimentación que, por ejemplo, de ropa. Cojo uno de los paquetes y siento curiosidad por la procedencia del producto, detalla que está envasado en una localidad española de señalada tradición en cultivo de leguminosas. Continúo revisando la información del producto y observo que hay unas letras muy pequeñas justo al lado del código de barras. Calculo que debe ser una letra arial de cuerpo tres, es decir, sospechosamente discreta, donde se detalla, origen: USA. Me sorprende que las lentejas se traigan del otro lado del atlántico, pero quizás sea esta variedad, la pardina, la que no se cultiva aquí en España, aunque me consta que hay una IGP en Tierra de Campos. También puede que sea una excepción de esa marca en particular, duda que resuelvo revisando otros paquetes de marcas diferentes y me encuentro que la mayoría son de procedencia externa, con el denominador común de informar con letras minúsculas en lugares poco visibles. Extiendo mi búsqueda a otras legumbres y veo que la mayoría de las marcas más conocidas se limitan a importar y envasar. No discutiré que la calidad del producto no sea excelente, pero ver dibujos de folclóricas o molinos con mensajes de tradición mediterránea en un producto americano me resulta algo disparatado. La mayor contradicción la encontré en “Lenteja castellana” con origen en Canadá. Puedo entender que se refiere a la variedad, pero me cuesta un poquito explicarle a mi madre que las lentejas que guisa son de Toronto del Duero.

Después de sentirme engañado con la información del etiquetado, decidí buscar algo de información; efectivamente he aprendido que el mayor productor del mundo de lentejas es Canadá y que el 80% de las lentejas que se consume en España procede de USA. También es cierto que hay cultivo nacional de legumbres y es muy fácil identificarlas, porque se preocupan de detallarlo vistosamente en los paquetes. Este hecho, llamadme mal pensado, me hace sospechar un poco, legumbre importada se informa discretamente y nacional se resalta sobre el producto -¡alguien pretende engañar a alguien!- como diría el maestro Gila.

No pretendo entrar en el debate de la sostenibilidad del producto importado frente al local, porque implica una reflexión más profunda que el objeto de este artículo. Creo que la honestidad en el producto aporta a largo plazo el valor añadido del concepto de terroir, término utilizado en Francia para englobar las características de un producto producido en un lugar determinado, con todo lo que esto implica, tierra, clima, manera de hacer, cultura, etc., en definitiva seña de identidad complicada de imitar. Por tanto, creo que sería más acertado cambiar el eslogan “Pura tradición mediterránea” por “Son las preferidas de Obama”.

Anuncios

Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
Esta entrada fue publicada en En mi humilde opinión y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Comemos las mismas lentejas que Obama

  1. Me ha parecido una reflexión interesante y acertada que me hará fijarme más a partir de ahora… Gracias comparto!

    Me gusta

  2. Gracias Merche, creo que la información debe estar sobre todo, pensamiento que intuyo tu también compartirás, y aunque parezca contradictorio aleja los extremismos patrióticos, que también se dan micho en gastronomía.
    Muchas gracias por tu comentario.

    Me gusta

  3. Pingback: Feria del sabor manchego de Manzanares 2017 | El emparrao

Agradecemos mucho vuestros comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s