Gastrotabernas neoesnobistas

En los últimos tiempos están apareciendo en las ciudades las neotabernas, gastrobares o enotascas, es fácil identificarlas por el nombre, inician con un término “cool” y terminan con uno “vintage”, es más, ya tengo pensado como llamaría a la mía, el bitchato. He de confesar que no rechazo la idea de que haya establecimientos que quieran diferenciarse a la hora de servir vino y tapeo de calidad, considero que muchos establecimientos “clásicos” no son muy cuidadosos con el servicio del vino y basan su tapeo en abundante grasa a la plancha o en fritanga con aceite de la misma solera que la fundación del lugar. Entiendo que iniciar el cambio hacia una nueva cultura gastronómica, puede empezarse desde la base, con un cambio de nombre y de imagen, pero qué pasa si sólo se invierte en el diseño del local y se mantienen los mismos principios.

Precios erróneos en carta

Precios erróneos en carta

Hace unos días viví una experiencia que ha motivado la redacción de este artículo. No revelaré el nombre ni el lugar del local, pero si diré que cumple fielmente la regla “cool-vintage”. Al enterarnos por los medios locales de la apertura de un nuevo sitio, la curiosidad nos hizo visitarlo y he de decir que de primera impresión nos pareció que estaba bien decorado. Sensación de luminosidad, colores básicos, blancos y negros, mesas altas y los clásicos barriles reciclados como mesa alternativa, además tiene una zona para comer sentado, en la línea decorativa del resto del local. Elegimos uno de los barriles y miramos la carta, que estaba también bien diseñada, más allá del A4 plastificado. Eligiendo el vino nos encontramos con algún error tipográfico, que es más que perdonable, sabemos lo difícil que es el trato con el cliente en hostelería y lo duro que es lidiar con los típicos maleducados, que por pagar, se creen con derecho a humillar o despreciar al profesional que esta frente a ellos. Nuestra actitud siempre es muy respetuosa con todo el gremio de la hostelería. Mientras nos tómanos nuestro vinito, nos sirven una tapa, que no está mal y seguimos mirando la carta, pensando ya en una segunda consumición. Observo que hay otro error, el vino Alto Moncayo 2011 tiene un precio por botella de 14 €, hecho que me sorprende, porque el año pasado Parker le otorgó 100 puntos a dos añadas de este vino, hecho que hace que su precio sea un pelín más elevado. Justo bajo esta referencia está Borsao Tinto Selección, vino muy rico también pero con un precio en mercado no superior a 10 € la botella, según la carta podíamos disfrutar de una copa de este vino por 2,20 € y la botella por 40 €. Evidentemente aquí había un error, y lo más seguro es que estuviesen cambiados los precios con respecto a los vinos. Con toda la discreción, a la vez que le pido una segunda consumición, le comento al que creo que es el responsable, que me parece que tiene un error en la carta, señalándole estos vinos. –“Ya, ya lo sé” -me contesta-, “estamos corrigiendo la carta, además este vino es un 100 puntos, y no voy a abrir una botella a ese precio”, me asevera. Pienso en ese momento, que él quizás no, pero alguno de sus camareros puede que sí y os aseguro que una vez servido y bebido el cliente tiene todo el derecho a pagar el precio que pone en la carta, además la añada que ofrecen es 2011, cuya puntuación no es de 100 puntos, por tanto puede no estar siendo del todo sincero con esta valoración, seguramente por desconocimiento, aunque apostaría que el 2011 debe estar soberbio también. He de decir que esta información extra yo también la desconocía en el momento. Al decirme que pensaban reeditar la carta, me pareció oportuno comentarle que creía que había otro error, casi al oído le susurré que wagyu se escribía con “g” y no con “h” como lo tenía en la carta, wahyu. Aquí ya se vino arriba y le invadió el espíritu shaolin, – mira en internet, porque wahyu es también correcto –, con tal seguridad me transmitió su sabiduría que por un momento me vi junto a él en el monte Fuji, sentados en la postura del loto diciéndome: “mira, pequeño saltamontes, estás en una esnobtasca, entiendo tu ignorancia porque el camino de la sabiduría pasa por recorrer largas horas frente a la Wikipedia, para llegar a mi nivel de consciencia debes empezar, desde ya, a beber de los nutritivos caños de bytes que emanan de internet”; mi reacción fue de humilde y callado acatamiento ante el sensei. Quizás he exagerado un poquito la descripción del momento, pero creo que es mejor dar una pincelada de humor a estas situaciones.

Wahyu con "h"

Wahyu con “h”

Como soy obediente y curioso por naturaleza, al día siguiente hice fiel caso de las indicaciones de mi lama y pregunté al señor google por el término “wahyu”. Gracias a esta acción he aprendido que se trata de una palabra indonesa, que no sabría decir que significa, además viendo fotos, creo que hay un simpático chico indonesio que se llama así, puede que en mi profunda ignorancia confundiera “hamburguesa de wahyu”, con la hamburguesa que prepara el cocinero indonesio del esnobar, que se llama Wahyu. Es posible, por otro lado, que no se trate de una hamburguesa de vacuno, ya que el significado en japonés de “Wa” es Japón y “gyu” es vaca, por tanto, puede que “hyu” sea otro animal, como el conejo o la perdiz chocha y realmente tengamos la oportunidad de probar una rica hamburguesa de perdiz chocha japonesa.

Busqueda de wahyu en internet

Búsqueda de wahyu en internet

Más allá de los posibles desconocimientos o errores que cualquiera podemos cometer, creo que debe hacerse una reflexión antes de abrirse un negocio de estas características, y establecerse unas prioridades, que según mi humilde opinión deben ser: conocer bien los productos que vamos a ofrecer, cargarnos de humildad y finalmente crear un buen ambiente. Conocer el producto para saber, por ejemplo, que mantener expuestas a la vista muchas botellas, con continuos cambios de temperatura y luz, no es la práctica más apropiada para la conservación del vino. Cargarnos de humildad para estar dispuestos a aprender cada día de un mundo tan amplio y complejo como es el gastronómico y finalmente crear un sitio agradable, con un diseño confortable, un servicio atento y un precio razonable.

Antes de cerrar este artículo, sólo me gustaría reseñar que la historia contada es algo anecdótico y que el sitio es recomendable, porque marca la diferencia entre el bar clásico de cañeo y magreta plancha, más que respetable, frente al local que selecciona y cuida sus vinos, además de elaborar un poco más su cocina. Es mi intención que se entienda así.

Anuncios

Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
Esta entrada fue publicada en En mi humilde opinión y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Gastrotabernas neoesnobistas

  1. Darío dijo:

    Me hacen muchas gracia ese tipo de locales, que por mucho que quieran ponerle el nombre ribonbante de gastrotaberna, snobvinos…No deja de ser un BAR…jejeje.
    Gran post.

    Unsaludo

    Me gusta

Agradecemos mucho vuestros comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s