La Posada de Doña Urraca

En nuestro recorrido veraniego por Castilla y León, tras dejar Toro, viajamos dirección Los Arribes del Duero. Este parque natural está compartido entre la provincia de Zamora, la provincia de Salamanca y Portugal. Nuestro interés era conocer la Denominación de Origen, caracterizada por un varietal muy peculiar, la uva Juan García, y darnos un baño de naturaleza. En los tres días que estuvimos, conseguimos saciarnos de ambas cosas, además de traernos un recuerdo excepcional de nuestro hospedaje, hasta el punto de dedicarle este artículo.

Sus paredes de piedra y su construcción rectangular, transmiten la sensación de robustez y de casa señorial. Dos escaleras acceden a la entrada de la Posada de Doña Urraca, y al entrar, encuentras todo el encanto que os podáis imaginar, empezando por la sonrisa de Cristina, su recepcionista, que os atenderá con una cordialidad excepcional, además de facilitaros toda la información posible sobre el parque natural de Los Arribes del Duero. Las habitaciones son amplias y están decoradas con gusto, dentro de una línea clásica.

Paraje de los Bancales, elaborado con Juan García

Paraje de los Bancales, elaborado con uva Juan García

Otro de los encantos a destacar de la posada es su cocina. Parecía que nuestro viaje, en vez de trazarse sobre una ruta del vino, se había trazado sobre la ruta de las carnes castellano-leonesas y ahora tocaba probar la ternera sayaguesa. En la carta de la posada ofrecen tanto el solomillo como el chuletón de esta raza de ternera, como a veces no sabes bien como acertar, decidimos probar los dos. El solomillo lo preparan con foie y boletus, acompañado de guarnición variada. A estas alturas sabéis que no me gusta entrar en comparaciones, creo que es difícil comparar un producto con otro, debido a que hay muchos factores que hacen que nuestro recuerdo califique mejor o peor determinados productos, el sitio, el servicio, la temperatura, nuestro estado emocional, etc. Si tengo que describir, lo más rigurosamente posible las sensaciones que me trasmitió el plato, fueron: “Madre mía, madre mía, ¡qué rico está esto!”, acompañado de algún taco de euforia que prefiero no incluir en esta descripción. Por otro lado, considero que maridar este manjar con otra cosa que no sea vino, es algo que debe prescribir un médico, es más, exigiría la receta, el informe médico o el certificado de algún líder espiritual para servir junto a este solomillo, otra cosa que no fuese un vino que estuviere a la altura. Más allá del sarcasmo, nuestra experiencia cárnica fue acompañada con Paraje de los Bancales, un vino excepcionalmente elaborado con la uva autóctona que pretendíamos descubrir, la Juan García.

Solomillo con foie y boletus

Solomillo de ternera sayaguesa  con foie y boletus

Marchamos de Los Arribes del Duero encantados y sorprendidos de lo cerca y desconocidos que se encuentran determinados paraísos. Metimos en el maletero el recuerdo de las águilas y los buitres, la sonrisa y profesionalidad de Cristina, y un kilo de embutido de cerdo ibérico de bellota, elaborado en el pueblo, que nos mantendrá presente esta sabrosa experiencia durante algunos meses.

Anuncios

Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
Esta entrada fue publicada en Gastroturismo, Los templos de la esquina y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Agradecemos mucho vuestros comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s