El vino del Señor Juan

Hoy os presentamos un vino que no vais a poder comprar, su exclusividad no reside en su elevado precio, ni en la dificultad para encontrar una botella en una vinoteca. La excepcionalidad de este vino es que es un vino artesanal elaborado por el Sr. Juan, natural de Alhama de Granada.

Hoy en día, tanto si bebemos vino a granel, como si lo consumimos embotellado, tenemos el concepto de un producto elaborado en una bodega de propiedad privada o cooperativa, pero históricamente hay otro origen diferente, uno que tiene que ver con los productos que se autoproducían en las casas, para el abastecimiento de todo el año. No hace mucho tiempo, en España, las redes de distribución no eran lo que hoy conocemos con Amazon o los lineales de los supermercados; en la población rural, los huevos que se consumían, no aparecían empaquetados por docenes en el frigorífico, sino que eran de las gallinas que se criaban en la casa, la carne y los embutidos eran fruto de la cría y matanza del cerdo y las patatas, frutas y verduras de la huerta. De entre los productos de alimentación de una casa también estaba el vino, las familias que tenían plantío y bodega elaboraban su propio vino para el consumo del año, si sólo se disponía de la uva, esta se llevaba a la bodega y luego era canjeada por cuartillas de vino, y con el aceite el proceso era parecido. El vino era considerado como un alimento más dentro de la dieta y era consumido en las comidas con total normalidad.

Todavía existen elaboradores que han mantenido esta tradición y en nuestro caso tenemos el privilegio de conocer a Laura, la hija de uno de ellos. En uno de nuestros encuentros gastronómicos nos ofreció la posibilidad de catar el vino de su padre y consideramos que tenía que ser honrado, tanto como el más exclusivo de los vinos etiquetados.

Vino artesanal elaborado con uva Rome por el Sr. Juan de Alhama de Granada

Vino artesanal elaborado con uva Rome por el Sr. Juan de Alhama de Granada

El vino del Sr. Juan es artesanal, esto implica una serie de características, que de antemano intuimos que nos vamos a encontrar, pero esto no significa que sea un mal vino, tan solo diferente. En primer lugar, el color es rosado, pero más hacia una piel de cebolla intensa que una fresa. Preguntamos la uva con la que se elabora y aquí empezamos a alucinar. Se trata de Rome tinta, una variedad autóctona de Alhama de Granada, estas cosas a nosotros ya nos empiezan a seducir. La vendimia se hace muy tardía, sobre el 12 de octubre, por tanto la uva está muy madura y con una alta concentración de azúcares. Nos cuenta que el proceso de vinificación es tan simple como extracción del mosto por prensado manual y a cuba de fermentación, el color entendemos que es por parte de oxidación y de arrastre mínimo de materia colorante del hollejo. Su ribete tiene signos de evolución, con tonos marrones, la capa es baja y está bastante limpio, nos comentan que su filtrado es decantación, trasiego. En nariz tiene una intensidad media a copa parada y en general bastante limpio, con algo de cetonas, pero tampoco unos barnices y pegamentos de tienda de manualidades, es algo que para nosotros es más que aceptable, mucho menor que otros vinos naturales etiquetados que hemos catado con anterioridad. No es un vino de alta complejidad en nariz, huele a fruta roja un tanto madura y algo licoroso, nos recuerda al licor de guindas. En boca la primera sensación es dulce y untuoso, aunque tiene suficiente acidez como para no resultar muy cálido. Nos comentan que desde hace unos años intentan parar la fermentación antes, para dejar ese punto dulce y algo menos de licor, podríamos decir que es un vino casi naturalmente dulce, pero sin la concentración de azúcar como para tal, porque realmente no es un vino dulce. No tenemos medidor de alcohol, pero tenemos la sensación de que debemos acompañarlo con una buena comida. Lo hemos maridado con una parmentier con boletus, foie, huevo flor y trufa, debíamos cocinar un plato de altura, pues creemos que se merece todo nuestro respeto. Tanto el vino, la comida, como la compañía nos hizo pasar una velada para el recuerdo, y eso es algo que debemos agradecer al Sr. Juan, por su buen hacer.

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
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