Coque pinta dos estrellas en el cielo de los vinos de Oporto

Hay llamadas que alegran la vida, en este caso la de Alicia, del blog Devinos con Alicia, cuando nos propuso acompañarla a una cata maridaje de vinos de Oporto con la cocina de Coque, restaurante de referencia en el mundo de la alta gastronomía. Cómo decir que no a una invitación de estas características y perdernos la oportunidad de disfrutar de la fusión de nuestra mejor cocina, con uno de los vinos más especiales del mundo.

Hablar de vino de Oporto es hacer referencia al encanto del Douro, sus escarpadas laderas, la seducción de la tradición en forma de toneles montados en barcos y el tiempo como aliado de la calidad, aunque también es símbolo de modernidad y de saber adaptarse a nuevos tiempos, hecho que quedó demostrado en la experiencia que vivimos.

El evento fue convocado y organizado por Cristina Tierno de la agencia Efecto Directo, con la dirección de El Instituto dos Vinhos do Douro e Porto, I.P y, sobre la mesa, la magia de Mario Sandoval y todo su equipo, consiguiendo una armonía de todo el conjunto, que disfrutamos en la agradable compañía de amantes y profesionales de la gastronomía.

Cocteles con vino de Oporto

Cocteles con vino de Oporto

En la recepción nos abría boca una propuesta de dos cocteles elaborados con vino de Oporto, un Port Dry Martini Ambrato con Quevedo Blanco Light Dry y un Porto Quevedo Pink con Tónica Schweppes de pimienta rosa, naranja y menta, ambos frescos, ligeros, con un punto amargo y dulce, que ponían en pie a nuestros jugos gástricos, preparándolos para empezar la cata. Como aperitivo satélite, lo llamo así porque giraba sobre bandejas en torno a nosotros, siendo ofrecido por los camareros, un “Doriyaki de níscalo y vinesenti con embutido de toro ibérico”. He de confesar que el nombre de este bocado lo he tenido que copiar con el menú frente a mí y que no sería capaz de repetirlo sin él delante, pero en el recuerdo me quedó un sabor intensamente cárnico, de monte, y muy equilibrado.

Porto Quevedo Pink con Tónica Schweppes de pimienta rosa, naranja y menta

Porto Quevedo Pink con Tónica Schweppes de pimienta rosa, naranja y menta

La cata comienza con una breve explicación de los vinos de Oporto, es muy interesante tanto la heroicidad del cultivo de la vid, como su proceso de vinificación con encabezamiento con alcohol vinílico y su crianza, destacando dos grande grupos, los que evolucionan en madera, se embotellan y se pueden consumir, o los que después de su paso por madera, tienen una larga crianza en botella, estos últimos tienen su máxima expresión en los conocidos Vintages. Esto nos ofrece un amplio abanico de posibilidades a la hora de disfrutar de estos vinos, tanto solos, como acompañando platos, como fue nuestra experiencia.

Ramos Pinto Adriano Blanco Reserva

Ramos Pinto Adriano Blanco Reserva

El primer maridaje fue “Pan al vapor con guiso de ternera, salsa de mostaza picante y consomé al Armañac” con Ramos Pinto Adriano Blanco Reserva. No sé si fue la tarde tan lluviosa, pero la exclamación generalizada se produjo cuando probamos el consomé, el aroma a setas era espectacular y la intensidad de sabor hacía que deseásemos que sacaran una sopera y comerlo con cucharón, el vino le aportaba un dulzor equilibrado, pero personalmente lo destacaría con el bollito de pan con ternera y el puntito picante, de todos es conocido el equilibrio entre picante y dulce, y aquí quedo confirmado.

Consomé al Armañac

Consomé al Armañac

La segunda propuesta fue “Guiso de callos a la madrileña con erizo de mar, puré de pochas con curry verde y trufas melanosporum” con Kopke Tawny Colheita 1989. Evidentemente como era de esperar, no se veían los callos por ningún sitio, y el resto de ingredientes tampoco nos aventuraríamos a distinguirlos, pero eso sí, el aroma al guiso de esta entraña era muy franco, y la sorpresa venía cuando se probaba, y sobretodo junto al vino. Personalmente no sólo creo que lo equilibraba, considero que multiplicaba la intensidad de los sabores, lo hacía complejo, intenso y delicioso.

Guiso de callos a la madrileña con erizo de mar, puré de pochas con curry verde y trufas melanosporum

Guiso de callos a la madrileña con erizo de mar, puré de pochas con curry verde y trufas melanosporum

Continuamos con “Ravioli meloso de rabo de toro, tendones de ternera con jugo de cochinita picante” con Dow’s Late Bottled Vintage (LBV) 2009. En este plato nos llamó la atención cómo se pueden alcanzar estas cotas de potencia y elegancia. Al pensar en el rabo de toro, siempre pensamos en contundencia e intensidad, pero rara vez lo asociamos a delicadeza, pues bien, la untuosidad y matices del plato le otorgaban elegancia, pero sin restarle potencia. El vino seleccionado le aportaba una alta carga tánica, con bastante peso de fruta y no muy astringente, características que le permitían armonizar perfectamente con el plato.

Ravioli meloso de rabo de toro, tendones de ternera con jugo de cochinita picante

Ravioli meloso de rabo de toro, tendones de ternera con jugo de cochinita picante

Seguidamente tomamos el  postre de “Cremoso de chocolate y menta con frutas exóticas” con Taylor’s Quinta de Terra Feita Vintage 1996, que quizás era la propuesta más conocida, y aunque deliciosa, tanto por el vino como por el chocolate, era la menos sorprendente.

Vinos de Oporto

Vinos de Oporto

Finalmente cerramos la actividad con una tabla de quesos y todos los vinos catados, permitiéndonos jugar con todas las combinaciones posibles. Los quesos propuestos fueron: “Idiazábal curado, Stilton azul y majorero de cabra”. Quizás en este punto me hubiese gustado encontrarme con un queso manchego curado, pues considero que hubiese armonizado excelentemente, ya que personalmente considero que la pareja más equilibrada fue el Stilton azul con el Vintage, destacando sobre el Tawny catado con el queso de oveja y de cabra.

Idiazábal curado, Stilton azul y majorero de cabra

Idiazábal curado, Stilton azul y majorero de cabra

El cruce de agradecimientos entre comensales y organización al final de la cata fue símbolo inequívoco del éxito de la misma. Aprendimos, nos sorprendimos y, lo más importante, disfrutamos de un hermanamiento hispano-luso que esperemos sea deliciosamente próspero.

 

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
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2 respuestas a Coque pinta dos estrellas en el cielo de los vinos de Oporto

  1. carbayon1970 dijo:

    Divina experiencia. Yo me traje de Oportu un Sandeman blanco que es delicioso.

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  2. Realmente son deliciosos, además piensas que son aperitivo y/o postre pero dan más juego. Me alegra que te guste.

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