La ruta de las especias en el corazón de La Mancha

¿Cómo puede un trocito de India llegar hasta nuestra mesa?, ¿cómo podemos saborear un pedacito de Japón en un sorbo? Estas preguntas tienen fácil respuesta cuando nos sumergimos en los aromas que bañan estas tierras, pero la lejanía hace difícil que las corrientes de aire transporten sus atmósferas, por eso desde la antigüedad, el ser humano ha comerciado con la esencia de lugares remotos, hasta el punto de trazar caminos, lo que se conoció como la ruta de las especias.

En rojo la ruta de la seda, en azul la ruta del comercio de especias. Fuente: Whole_world_-_land_and_oceans_12000.jpg: NASA/Goddard Space Flight Centerderivative work:Splettederivative work:Bongan

En rojo la ruta de la seda, en azul la ruta del comercio de especias. Fuente: Whole_world_-_land_and_oceans_12000.jpg: NASA/Goddard Space Flight Centerderivative work:Splettederivative work:Bongan

En la historia existieron dos grandes rutas comerciales, la ruta de la seda y la ruta de las especias. Esta última, parte de las civilizaciones de Asia desde hace milenios, incorporándose posteriormente el mundo grecorromano, haciendo uso de las vías romano-índicas. En la Edad Media el comercio de especias estaba principalmente en manos de los árabes, estos las transportaban hasta los puertos del Mediterráneo, dónde mercaderes italianos se hacían cargo de su distribución por Europa. En todos estos periodos, la adquisición de especias era un signo de buen estatus económico, el uso de estas no sólo estaba asociado a condimentar la comida, además tenían una función medicinal; otro de los usos era conservar productos perecederos, como la carne, o al menos enmascarar sabores y olores propios de la descomposición. El valor de determinadas especias era muy alto, por ejemplo en la Edad Media, un saquito de pimienta se cotizaba al precio del salario de un trabajador durante toda su vida, incluso llegando a usarse como moneda y contarse grano a grano. En la era de los descubrimientos, muchos de estos fueron motivados por la búsqueda de rutas que favoreciesen este negocio. Por tanto, cuando nos estamos llevando del lineal de un supermercado un tarrito de pimienta Carmencita, estamos echando a nuestro carro un trocito de la historia del comercio de la humanidad, de su espíritu de aventura, descubrimiento y conquista, con sus luces y sus sombras y, si lo pensamos, podríamos pasar frente a la caja con el bote arropado como un tesoro y explicarle al seguridad que nuestro carrito en realidad es un camello, siempre que no tengamos intención de volver a ese establecimiento.

Muestra de Especias Arias

Muestra de Especias Arias

Las especias más comunes son hoy día muy fáciles de encontrar, pero si queremos transportarnos más allá de nuestras fronteras con la idea de saborear, por ejemplo, un pollo tandoori o un cuscús al ras el hanout, la dificultad se incrementa, estamos hablando de especias o mezclas de estas que caracterizan un tipo de cocina especial. Si pensamos en infusiones, aun es más difícil llegar a encontrar una específica, más allá de las bolsitas comerciales, por ejemplo, el té verde sencha japonés o alguno de la amplia variedad de tés chinos. Aquí es donde llegamos hasta Especias Arias, situadas en Membrilla, provincia de Ciudad Real. Nos encontramos con un impresionante importador-exportador internacional de especias e infusiones, en su nave se concentran prácticamente todos los aromas del planeta, provenientes de estos concentrados de culturas y lugares. Sorprende con la naturalidad que hablan de los orígenes de cada producto y su destino, de cómo realizan las mezclas de especias, que muchos restaurantes de alta cocina les piden que desarrollen para ellos. Cuando me sumerjo en su negocio, me fascino embriagado por aromas de cúrcuma, anís estrellado vietnamita, tés o infusiones de frutas secas. A veces, me siento amarrado por una cuerda del tiempo que tira hacia atrás de mí y me arrastra a zocos y a viajes sobre rumiantes y, todo esto, desde la tierra del rojo azafrán y del azul añil. Casi siempre, me llevo menos cantidad de la que me gustaría, por el simple hecho de tener la excusa de volver a pasear desde Persia hasta Venecia, en mi particular ruta de las especias.

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Sumiller, ingeniero industrial, formador y comunicador, divulgador en temas de sostenibilidad, arquero, aficionado a la fotografía y corredor ocasional.
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3 respuestas a La ruta de las especias en el corazón de La Mancha

  1. carbayon1970 dijo:

    Solo con leer el artículo ya me ha venido el olor. Soy un enamorado de las especias, tan simple como que unas hierbitas secas, granos, polvos cambien cualquier tipo de receta.

    Me gusta

  2. Pingback: Hablamos de especias exóticas que encontramos en el corazón de La Mancha | El emparrao

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