Comer como Dios en el Vaticano manchego

Nos vamos acercando por una carretera recta e infinita, de esas que abundan en la llanura manchega. Aun naciendo a menos de cien kilómetros, nunca habíamos visitado San Carlos del Valle. Creo que es un mal común, mirar lejos para buscar destellos, mientras pisamos nuestras joyas sin verlas. Cuando todavía faltan más de cinco kilómetros para llegar, observamos un perfil que nos alucina, una imponente cúpula rompe el horizonte. Exclamamos: “Pedazo de iglesia tiene este pueblo”.

Plaza Mayor San Carlos del Valle

Plaza Mayor San Carlos del Valle

Nuestra intención no era visitar el patrimonio arquitectónico de la localidad, era comer en una hospedería que nos habían recomendado, pero al aproximarnos nos íbamos poco a poco encandilando. Al llegar, nos dirigimos a la Plaza Mayor, pues era donde estaba el restaurante, y boquiabiertos la cruzamos, elevando la mirada hacia la majestuosa cúpula de la iglesia y todo el conjunto que se abría ante nosotros. Piedra, madera, portales, encanto y flipante fueron palabras que fluyeron inconexas, como en un estado de abducción. A un lado la Hospedería Santa Elena, había que pasar a comer.

Coquelet macerado a baja temperatura con kinchi coreano

Coquelet macerado a baja temperatura con kinchi coreano

Elegante, decorada con muy buen gusto, mostrando equilibrio entre lo moderno y lo tradicional, quizás a algún visitante le puedan rondar dos ideas por la cabeza, qué chulo es esto y qué palo me van a dar. Nos atiende David, con una sonrisa nos pregunta si tenemos reserva, le decimos que no, y nos acompaña a una mesa. Al revisar la carta nos encontramos con un “Menú de autor”, dónde se disponen para elegir cinco primeros y cinco segundos, todos ellos de una interesante creatividad y muy apetecibles. El vino de la casa es Santa Elena, de la bodega Casa de la Viña, esto nos parece un acierto, pues nunca entenderemos la manía que tienen muchos restaurantes de ofrecer un cóctel de ácido y fuego como vino de la casa, la única explicación es el precio, pero realmente con los vinos correctos que tiene esta tierra por precios irrisorios, me parece que tener que apagar esos volcanes con gaseosa no es la mejor manera de destacar uno de los mejores productos que tenemos. Expuesta esta reflexión, diremos que Santa Elena es una opción para acompañar la comida suficientemente correcta, hecho que nos apetece destacar.

Gazpachuelo malagueño

Gazpachuelo malagueño

Aunque decidimos tomar el vino de la casa, por deformación profesional, le echamos un vistazo a la carta de vinos, y cual fue nuestra sorpresa que la mayor parte de la bodega era DO Valdepeñas, DO La Mancha e IGP Tierra de Castilla. Ciertas normas de protocolo y mi acompañante, me impidieron levantarme y empezar a abrazar a todos los que trabajaban allí, aun así, les felicité por diseñar una carta pensando en el entorno. Animo a Iker Jiménez a que haga un programa sobre “El increíble caso de un restaurante que puso en su carta los vinos de la tierra”.

Mollejas al oporto con chipirones

Mollejas al oporto con chipirones

Nuestra elección fue un gazpachuelo malagueño caliente con quenet de suprema de pollo envueltas de velo de ibérico y langostino tigre flambeado, mollejas salteadas al oporto con chipirones, bacalao gratinado al horno con costra de alioli y coquelet macerada a baja temperatura con kinchi coreano. El postre fue una selva negra y una mousse de mango. En líneas generales la presentación, sabor y servicio fueron excelentes, por tanto, la demanda de calidad de cualquier comensal exigente estará más que cubierta, pero qué pasa con la que tiene que ver con la cuenta. Pues aquí viene lo que cierra el circulo de la excelencia, 15€ por este sorprendente menú. Los días de fiesta, este precio cambia a 25€, pero aun así, estamos hablando de una propuesta de cocina elaborada, con un magnifico servicio, en un entorno encantador.

Bacalao gratinado

Bacalao gratinado

Antes de marchar, David nos enseñó el resto de la hospedería, nos encantó su sala de cata y nos entraron ganas de reservar una de sus habitaciones. Nos despedimos encantados con la atención y profesionalidad, conscientes de que no tardaremos en volver para comulgar en este Vaticano manchego.

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Consultor de Comunicación Gastronómica, Creador del blog elemparrao.es, Sumiller, Comunicador y Formador.
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