Aliñando solidaridad

Tengo un amigo que ha creado USUI, una ONG centrada en el cuidado, la protección y la atención de los niños. Entre sus formas de financiación está la venta de productos de alimentación etiquetados con su marca. Uno de los productos que comercializan es aceite de jamón ibérico de bellota y nos ha parecido interesante hablar del mismo.

Aceite de jamón ibérico de bellota

Aceite de jamón ibérico de bellota

Nada más ver el envase nos llama la atención el color dorado. Sabemos que en los aceites, el color no aporta una información relevante, de ahí que se caten en un vaso de color azul, pero es innegable que parece oro embotellado y es bastante llamativo. También debemos recordar que la luz es uno de los principales factores de la degradación de las grasas, por tanto es recomendable no conservarlo en lugares con luz directa, pues el cristal del recipiente es completamente trasparente, quizás una sugerencia que haríamos al fabricante es el uso de vidrios opacos para próximas tiradas.

Antes de hacer el análisis organoléptico del producto es conveniente explicar sus características y su modo de elaboración. En principio podemos pensar que se trata de grasa de cerdo ibérico de bellota, que mediante algún proceso la mantenemos en estado líquido, pero realmente es un aceite de girasol y algo de aceite de oliva virgen extra confitado en jamón ibérico de bellota, por tanto se trata mayormente de un aceite de girasol aromatizado con jamón ibérico de bellota. Este procedimiento de extraer los aromas no es extraño, y podríamos decir que es el más adecuado, pues se usa un aceite neutro, como el de girasol, para hacer que los aromas del jamón sean los protagonistas.

Nada más abrir la botella empieza a oler a jamón y salchichón, es el aroma que hace salivar cuando entramos a un secadero de jamones o embutidos curados, o cuando los loncheamos, es bastante franco y limpio, no hay aromas de rancidez. En boca no es demasiado expresivo, pero deja una pequeña sensación astringente en la garganta, hecho positivo pues nos recuerda a las grasas de origen ibérica de calidad.

El uso de este producto es especialmente versátil. Lo primero es recordar que se ha elaborado con grasas de las consideradas saludables. Se puede incorporar a cualquier plato donde busquemos el recuerdo de aromas de curación, como tostadas de tomate, o cualquier crema de tomate como el salmorejo, al que le puede aportar un toque interesante. A la hora de rehogar verduras, o en revueltos de setas también puede marcar una diferencia.

La otra característica interesante del producto no tiene que ver con sus cualidades organolépticas, tiene que ver con la solidaridad. USUI son las siglas de Una Sonrisa Una Ilusión. La preocupación por los niños más desfavorecidos es el motor que mueve esta ONG, y creo que este producto no solo puede mejorarnos una ensalada de tomate, puede ser el aliño de sonrisas e ilusiones.

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Consultor de Comunicación Gastronómica, Creador del blog elemparrao.es, Sumiller, Comunicador y Formador.
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