Jaraiz Gastro 2016. Historia en las calles y modernidad en la mesa

Es la segunda vez que visito Villanueva de los Infantes, la primera fue con motivo del cumpleaños de mi amiga Laura, pero de esto, hace ya algunos años. Esta vez nos apetecía redescubrir una de las localidades más interesantes de la provincia, por su importante patrimonio arquitectónico. Posee el mayor número de escudos nobiliarios de España, después de Toledo, y sus calles empedradas y palacios te transportan al pasado nada más pisarlos. Aquí se encuentra enterrado Quevedo y cada rincón parece  haber inspirado textos del siglo de oro de las letras.

Inmersos en este éxtasis cultural, nos entró gazuza, y casualmente recordé una conversación de mi compañero de radio, Rafael Romero, hablándome de un buen sitio para comer. Acto seguido lo llamé, y me recomendó Jaraiz, un pequeño restaurante familiar que hacía cocina tradicional de mercado, pero de una excelente calidad. Sin más dilación allá fuimos.

“Jaraiz era un restaurante familiar que ahora se ha trasformado en un Gastro con propuestas más innovadoras”

Nuestra sorpresa fue encontrarnos un local con pinta de haber sido reformado recientemente, dónde bastante gente estaba tomado cañas y se intuía un salón comedor. Preguntamos si podíamos comer y nos dijeron que no, estaba todo ocupado, solo en la barra o en una mesa del bar. Sopesamos la hora y que nos dio buen rollo el ambiente, y nos quedamos.

Ensalada de queso y carne de membrillo

Ensalada de queso y carne de membrillo

Nos ofrecen vino de la zona y proximidades, hecho que nos agrada, Canforrales clásico, de una bodega de El Provencio, un vino que yo recordaba con agrado y que hacía tiempo que no bebía. En carta una buena variedad, y además nos ofrecen algunas cosas fuera de ella. Nuestras elecciones fueron, una ensalada de queso y carne de membrillo, atascaburras, un plato a base de patata y bacalao que está muy bueno, y lo más novedoso, pulpo con velo de ibérico, de postre, biscuit de higos casero.

Los platos en general son suficientemente copiosos, la ensalada estaba muy bien elaborada, pues aun teniendo matices dulces, no predominaban. El atascaburras estaba bueno, separando los dos ingredientes, una espuma consistente de bacalao sobre una base de patata cocida. El pulpo estaba soberbio, frito con una fina capa de rebozado, y sobre ella unas láminas de tocino ibérico, en la base, puré de patata y un poquito pimentón. En la boca se deshacía fundiendo todos los sabores, equilibrándose las texturas del pulpo, el crujiente rebozado y la fundente grasa. El postre de higos también estaba exquisito, destacando que no empalagaba, hecho que valoro mucho, pues no me gustan los platos muy dulces.

Pulpo con velo de ibérico

Pulpo con velo de ibérico

Íbamos buscando cocina tradicional de mercado y nos encontramos con un restaurante algo más atrevido, pero sin esnobismos banales, con un buen servicio, una buena cocina y un precio comedido para su cantidad y calidad. Seguro que regresamos.

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Acerca de J. Fernando Buitrón Gijón

Consultor de Comunicación Gastronómica, Creador del blog elemparrao.es, Sumiller, Comunicador y Formador.
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